Posteado por: cercadeafrica | 26/04/2011

Kasha magazine, una revista africana de moda

Hoy escribo para recomendar una revista sobre moda.

Se llama Kasha y en su primer número, puedes ojear online 50 páginas sobre moda. Muchas fotos, tendencias, belleza y eventos. Nos encanta tener una alternativa a las ya conocidas revistas de moda occidentales, no?

VMM

Posteado por: cercadeafrica | 22/04/2011

La religion en Benin

No conozco a ningún africano ateo o agnóstico. El africano cree siempre en algo, y en Benin ese algo se llama Vudú. Aquí abrimos, seguramente, el capítulo más importante de este libro. Si el sol de Miró es el icono del turismo hispano, la silueta de la torre del ingeniero Eiffel de París, el Vudú es la ‘marca país’ ‘no oficial’ de Benin. En este capítulo intentaré explicar lo que significa el Vudú, siendo consciente que los prejuicios, etnocentrismos varios, todo ello aliñado con décadas de imaginario hollywoodiense.

Actualmente, esta religión animista, originaria del Golfo de Guinea, es practicada en la actualidad por unos 60 millones de adeptos (que no es poco), repartidos en Nigeria, Benin, Togo y en países americanos (Brasil, Antillas, Venezuela, y Sur de los EEUU) donde fueron llevados miles de esclavos originarios de esta zona de África.

Al igual que la gran mayoría de religiones animistas, también denominadas ‘tradicionales’, o peyorativamente ‘primitivas’ o ‘tribales’, el Vudú u Orissa (como se denomina en lengua yoruba) sigue los siguientes principios básicos:

-La vida de los ancestros continúa después de la muerte.

-Se puede interactuar directamente con los espíritus.

-Se reconoce la existencia de una gran variedad de espíritus y dioses.

-El alma puede abandonar el cuerpo durante trances o sueños.

-Se cree en la mediación de personas sagradas: chamanes, médiums, o sacerdotes.

-Hay seres espirituales que viven en el alma o espíritu del ser humano.

-Se fusionan conceptos: individuo-comunidad, presente-pasado, objeto-símbolo.

-Se realizan ofrendas o sacrificios expiatorios.

-En una adaptación moderna, se concibe un ser supremo aunque lejano.

JR

Joan Riera ya tiene editada la guia de Benin, puedes encontrarla en las librerias

Posteado por: cercadeafrica | 19/04/2011

Un día cualquiera en África

Posteado por: cercadeafrica | 14/04/2011

Diario en Camerún (XXIII)

19 de septiembre 2010

El día amanece con una niebla densa que apenas deja ver las cabañas de alrededor, como es habitual en esta época del año en las primeras horas de la mañana, pero después despeja y el sol calienta el resto del día. Desayunamos en el comedor que el Doli lodge tiene casi sobre las aguas del río Sangha, viendo pasar a los pescadores en sus piraguas río abajo.

Cristian nos espera temprano, hoy es un gran día, el día en que con un poco de suerte, tendremos a Makumba, un gran macho espalda plateada, a tan solo unos metros de distancia de nuestros objetivos. Nos ponemos en marcha a las seis, adentrándonos en la reserva rumbo al Hokoi bai, un claro, o bai en lengua local, en la espesura de la selva, donde se ubica el campamento del grupo de pigmeos rastreadores, que en todo momento siguen los pasos de la familia de gorilas a través de la reserva. Recorrer los treinta kilómetros que nos separan del bai nos lleva más de hora y media, a través de caminos rodeados de una vegetación impenetrable, en los que apenas cabe el todoterreno. Continuamente hay que parar a retirar algún tronco, cortar alguna rama con el machete, imprescindible en este lugar, o sacar el coche del barro, que debido a las lluvias de la noche pasada cubre la mayor parte de las pistas.

Los pigmeos Baka de la zona tiene un sistema de rastreo para saber en todo momento donde se encuentra la familia de Makumba. Diferentes grupos de rastreadores siguen a los gorilas desde las 5:30h de la mañana hasta las 17:30h, momento en el que preparan sus camas de hojas para pasar la noche y no se mueven más hasta la mañana. Durante el día están continuamente en movimiento en busca de frutos y brotes tiernos, de los que se alimentan. Tener la posibilidad de estar a no más de cinco metros de una familia de gorilas de llanura lleva su tiempo, antes ha habido un largo trabajo previo de casi siete años para acostumbrar a los gorilas a tolerar a los visitantes. En estos momentos sólo es posible tener esta experiencia con dos familias de gorilas, aunque hay muchas más en la reserva. Makumba significa speed en lengua baka, los pigmeos le pusieron ese nombre por la velocidad que adquirían sus movimientos en los primeros años de contacto con los humanos. La familia está formada por once miembros en total, el gran macho espalda plateada, Makumba, tres hembras, que son las que más protestan ante las visitas y sus crías.

Nos dan la bienvenida en el campamento además de los pigmeos, dos estudiantes universitarios cameruneses, que pasarán unos meses en la reserva como complemento a sus estudios, y una periodista alemana que lleva filmando a los gorilas desde hace dos años para la televisión germana y el National Geographic. Una alambrera llena de botes y todo tipo de objetos susceptibles de hacer ruido al moverse rodea las cabañas como método de protección, o más bien de aviso, ante posibles incursiones de los numerosos elefantes de bosque que habitan en el parque. Parece que tenemos suerte y solo tendremos que caminar poco más de una hora para encontrar a los gorilas, otros chicos que visitaron la zona al día siguiente tardaron más de tres horas y media hasta dar con ellos.

Acompañados de dos rastreadores y de Terence, uno de los estudiantes, nos ponemos en marcha, después de haber recibido unos consejos para saber cómo actuar cuando llegue el gran momento de toparnos cara a cara con Makumba y su familia. Avanzamos silenciosamente a través de la vegetación. Es curioso pero una vez que te introduces dentro del laberinto de hojas, pequeños caminos abiertos por los animales se abren ante nuestros pasos haciendo más fácil la caminata. Es fundamental llevar calzado para el agua, que se sujete bien al pie, pues hay múltiples riachuelos que vadear y el barro te llega a los tobillos. La luz del sol apenas se deja ver entre la maraña verde que nos rodea. Nos cruzamos con los rastreadores que regresan de su turno de la mañana y uno de ellos se une a nosotros. Atravesamos un claro y de pronto todos se ponen alerta, en nuestro campo de visión aparece un elefante con su cría, es emocionante y peligroso a la vez, cuando están criando los elefantes pueden ser agresivos. Apenas puedo sacar la cámara y nos indican que nos introduzcamos de nuevo entre la vegetación.

Junto al bai de hokoi

Mil sonidos llegan a nuestros oídos, en absoluto estado de alerta y de pronto ahí están!, no puedo expresar con palabras lo que se siente al toparte con un espalda plateada, ¡es ENORME!, está sentado y es casi tan alto como nosotros de pie, ¡es ESPECTACULAR e IMPRESIONANTE! Dos de los bebés siguen a Makumba a todas partes, y las hembras nos miran con desconfianza. Los pigmeos emiten chasquidos con la lengua continuamente para advertirle de nuestra presencia. Makumba está atento a todos los ruidos, obsequiándote con un gruñido si te intentas acercar demasiado, aunque en ocasiones apenas lo tuvimos a tres metros. Se sienta para comer dándonos la espalda por lo que hay que rodearlo caminando silenciosamente entre los arbustos para poder fotografiarle de frente; cuando te has colocado, se mueve de nuevo. Hacer fotos es misión imposible, las hojas y la vegetación lo inundan todo, la luz es escasa y se mueven continuamente, todo un reto para nuestros equipos. La hora que pasamos con ellos nos sabe a poco, pero no hay opción, debemos regresar al campamento.

Makumba

 

Hembra gorila

 

Sorprendido

 

Makumba

 

Recogemos nuestras cosas del Doli y nos vamos, esta vez sí, al Sangha Lodge que está a unos quince minutos en coche del pueblo de Bayanga. Un pequeño río, el Babongo, que vierte sus aguas en el gran Sangha en este punto, separa el Lodge del camino de acceso, por lo que es necesario utilizar una especie de bote para acceder a él. Roc, el dueño del hotel nos da la bienvenida a su pequeño paraíso, como él dice. Nuestra cabaña es espectacular, un mirador recubierto con tela mosquitera, en un recodo del río, permite ver la corriente varios kilómetros adelante. Comienza a llover y un viento fresco entra por la ventana acompañando los sonidos de la selva al otro lado del río, no puedo imaginarme un lugar mejor para plasmar en el papel las sensaciones vividas hoy. Ahora si puedo decir que he estado en el paraíso.

Sangha lodge

 

JR

Posteado por: cercadeafrica | 12/04/2011

Proverbios africanos (XXX)

Vosotros, los europeos, tenéis los relojes, pero nosotros tenemos el tiempo.

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VMM

Posteado por: cercadeafrica | 07/04/2011

Diario en Camerún (XXII)

18 de septiembre 2010

Partimos a las cinco de la mañana tomando la carretera que va hacia La República Democrática del Congo, según Willy esta es la mejor alternativa para evitar el incordio continuo de la policía. Después de ocho horas de pista agotadora llegamos a Bella, pero la oficina de inmigración está en Lijbongo, donde se supone nos tienen que sellar los pasaportes para pasar la frontera. Nos dirigimos hacia allí y el policía no está en la oficina, parece ser que se ha ido a Bella, desde donde cruzaremos el río que hace de frontera natural con República Centro Africana. Vamos a buscarle y de nuevo a Lijbongo. Entre idas, venidas y trámites pasa más de hora y media.

Comemos algo de nuestra despensa en el club des Amis de Bella, mientras Emmanuel degusta un plato de carne de mono y vamos a negociar con los de las piraguas. Por una barca a motor, media hora de trayecto nos piden 35000 CFA y por una piragua, hora y media de travesía 10000 CFA, así que optamos por la última, aunque no fue la mejor decisión. El río Sangha va hasta los topes de agua en esta época del año, y la piragua no es más que un tronco vaciado bastante endeble para la carga que debe llevar, tres personas, nuestras maletas y dos barqueros que deben remar duro para vencer la corriente del río y llegar hasta Bayanga, al otro lado. El sol a esta hora del mediodía cae directamente sobre nuestras cabezas, el trayecto se nos hace interminable.

Ya en República Centro Africana pasamos por el control de policía y la gendarmería en menos de trescientos metros, eso si, pagando en ambos sitios. Nos despedimos de Emmanuel, que nos esperará en Bella hasta nuestra vuelta y saludamos a nuestro guía en la reserva de Dzanga Sangha, Cristian, responsable entre otras cosas de las actividades turísticas del Parque.

Desde Bayanga hay treinta kilómetros hasta nuestro destino, el Sangha lodge, que será nuestro base de operaciones en la reserva. Si pensábamos que lo peor había pasado en cuanto a pistas se refiere, estábamos equivocados. Nos lleva hora y media recorrer los treinta kilómetros que nos separan del Lodge. La vegetación es tan densa que entra literalmente por las ventanillas del coche, tragándose el camino y hasta la luz del día. El calor y la humedad es agobiante, sin lugar a dudas nos adentramos en la selva. Parece que vayamos transitando por un túnel verde, hasta que de pronto la vegetación deja paso al azul del cielo de nuevo. Comenzamos a ver las características chozas de los pigmeos Baka, en forma de iglú construídas con palos y hojas. El sitio se sale.

Al llegar al Sangha, Roc, el dueño del lodge nos dice que esta noche tendremos que alojarnos en el Doli, porque hace dos semanas un árbol cayó en una de sus cabañas y hasta mañana no tendrá sitio para nosotros. Así que de nuevo al coche. Llegamos finalmente a las seis de la tarde, agotados por casi trece horas de trayecto. Realmente llegar hasta aquí es una tarea dura, y que sin embargo merece la pena. El Doli Lodge era el único alojamiento del parque hasta el año pasado, en el que Roc, abrió el Sangha aprovechando un antiguo campamento de cazadores. La cabaña donde pasamos la noche, al lado del río, es preciosa, nada que ver con el resto de alojamientos donde hemos estado. Al fin una ducha y con agua caliente!, pues gracias a Roc nos calentaron dos calderos de agua, que aprovechamos hasta la última gota. Cenamos, luchando con una maraña de mosquitos, y caemos en la cama rendidos. Por la noche comienza a llover y refresca el ambiente, el aire entra a través de la tela mosquitera que cubre las ventanas sin cristales, casi siento hasta frío…!

JR.

Posteado por: cercadeafrica | 31/03/2011

Diario en Camerún (XXI)

17 de septiembre 2010

Inesperadamente llegamos a Belabo antes de lo previsto, así que aun podemos descansar una hora y media en una pensión, para nada recomendable de la cadena Deville, muy numerosa en Camerún. A las cinco nos ponemos de nuevo en marcha con destino Yokadouma.

A partir de Bertua, capital administrativa y económica de la zona, la carretera se complica; una pista de tierra roja llena de baches, por el tránsito de enormes camiones cargados de madera, nos acompañará hasta Bella, a orillas del río Sangha, frontera natural con República Centro Africana.

El paisaje absolutamente virgen, de vegetación impenetrable, se abre a veces para albergar pequeños poblados Bantús de apenas tres o cuatro chozas de adobe y construcción rectangular. El polvo rojo del camino lo inunda todo, los árboles, las casas, la ropa tendida sobre los tejados, todo es rojo.

Si la presión de la policía camerunesa sobre los conductores se hace notar habitualmente, en esta zona fronteriza se acentúa aun más. Enseñamos documentación y pasaportes un montón de veces a lo largo del trayecto, en alguna ocasión nos pidieron las cartillas de vacunación de la fiebre amarilla, obligatoria para entrar en el País. Si no encuentran nada sancionable, no tienen reparos en pedir algunas CFA para cerveza o simplemente como un aporte extra en su exiguo sueldo.

Camiones enormes de las empresas madereras, cargados con troncos de dimensiones increíbles, circulan continuamente desde el interior de la selva hacia Bertúa, dejando la pista en un estado intransitable.

Transporte de madera

Nos topamos con dos de estos camiones volcados en mitad del camino. Habían chocado hacía más de dos semanas y aún continuaban allí. Los conductores le dieron un número de teléfono a Emmanuel para que avisara a su familia al llegar a Bertúa, donde a veces hay cobertura, pues apenas tenían ya comida. Ellos no pueden abandonar la carga a merced de los ladrones y en ocasiones, según Emmanuel, llegan a pasar más de un mes tirados en la carretera antes de recibir ayuda, increíble!.

Dos camiones volcados

 

Colisión

 

Llegamos a Batouri sobre las 10:30 de la mañana. Batouri es una ciudad minera tipicamente africana más pequeña que Bertua. Cuatro horas más de trayecto nos separan de Yokadouma, donde pasaremos la noche. Esta ciudad recibe gente de todo el país atraídas por el auge maderero. Nos alojamos en el hotel Elephant, que está muy bien dadas las circunstancias y que cuenta con un cocinero que para nuestra sorpresa habla bastante bien español. Yokadouma recuerda una ciudad del antiguo oeste, con sus casas de tablones de madera y calles de tierra. Apenas salimos del hotel agotados por el trayecto y el calor que en esta zona comienza a ser sofocante.

JR.

Posteado por: cercadeafrica | 29/03/2011

Plantas exóticas africanas (IV)

¡En esta ocasión descubrimos un nuevo tratamiento para adelgazar!

Hoodia Gordonii es una suculenta (parecida al cactus) procedente del sur de África (sobre todo en Namibia, Botswana y Sudáfrica) al que se le atribuyen poderes adelgazantes.

Por lo visto en el desierto del Kalahari, donde viven tribus como los bosquimanos esta planta medicinal se utiliza para inhibir el apetito durante sus largas jornadas de caza. Se dice que los nativos de Sudáfrica la consumen en estado fresco, cortando el tallo en pedazos y eliminando sus espinas. Comercialmente, se distribuye en forma de pastillas, extractos, capsulas, polvos e infusiones.

Pertenece a la subfamilia de las Asclepiadáceas. Como otras suculentas puede resistir altas temperaturas, de 45 ºC,  que permiten su floración. En otras latitudes crece con dificultad, de hecho no tolera temperaturas invernales inferiores a los 15 °C.

El crecimiento es lento y su tamaño puede ser de unos 45 cm y hasta 1 metro de altura

Las flores suelen medir 8-10 cm de diámetro

 

El fuerte olor que desprende (a descomposición de carne), atrae a las moscas a sus flores, que las polinizan al poner sus huevos en el interior.

Desde el año 2002 los derechos sobre la Hoodia están oficialmente reconocidos a los bosquimanos. Es una planta protegida y en peligro de extinción. Solo puede ser cosechada por aquellas personas y compañías que hayan pagado por una licencia.

Las propiedades adelgazantes no están probadas y en muchos casos la composción de los productos que están a la venta tienen una cantidad mínima,  mezclados con otras plantas, por lo que no se garantiza  tampoco la autenticidad…

VMM

Más información:

Características de Hoodia gordonii (en inglés)

– noticia en elmundo.es sobre litigio por los derechos de los bosquimanos sobre la Hoodia gordonii

Posteado por: cercadeafrica | 24/03/2011

Buitres de El cabo

Volar con buitres en Sudáfrica. Toda una experiencia, ¿no?

 

VMM

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Posteado por: cercadeafrica | 22/03/2011

Diario en Camerún (XX)

16 de septiembre 2010

Nos levantamos con tranquilidad; solo una hora y media nos separa de Ngaounderé, desde donde cogeremos el tren hacia Belabo, rumbo a la reserva de Dzanga Sangha, en República Centro Africana. Nuestro tren sale a las seis de la tarde, así que tenemos tiempo de sobra para visitar algún asentamiento de pastores Peul-mbororo que han optado por la sedentarización.

Poblado de pastores peul mbororo

Familia Mbororo

Después de presentar nuestros respetos al jefe del poblado charlamos un rato con los miembros del clan. Nos encontramos entre ellos, algunos de los chicos que habían participado en el guerewol la noche pasada. Fue muy interesante saber de su futuro casamiento, aunque por lo general las jóvenes se muestran muy tímidas ante los visitantes. De nuevo nos sentimos impresionados por el porte y belleza física de este pueblo. Las escarificaciones, al contrario de afear sus rostros, les dan un toque de exotismo, que difícilmente se puede ignorar. Como muestra de agradecimiento les entregamos algunas piezas de bisutería y barras de labios que recibieron entusiasmados.

Joven mbororo

Labores cotidianas

Anfitiona mbororo

Mujer mbororo

Niña mbororo

 

Madre mbororo escarificada

Mi refugio

 

Mujer mbororo

Joven mbororo

Junto a nuestras cazuelas

 

Ya en Ngaounderé, recogimos la ropa que habíamos dejado a lavar en la misión católica. En este tiempo la ropa tarda bastante en secar por la humedad, así que tuvimos que dejarla en nuestra estancia anterior. Recorrimos el mercado, que es enorme, para hacer algunos recados y compras. Esta tarde visitaremos de nuevo al amigo de Abdul, el cual nos invitó a su casa el día del ramadán, por lo que compramos varias pastillas de jabón, muy apreciado aquí, para regalar a cada una de sus mujeres. En cuanto a artesanía no merece mucho la pena, sólo algunas piezas de marroquinería no demasiado bien trabajadas, en piel de serpiente. Nos sorprendió la actitud de un comerciante de textos del Corán que no quería venderlos a no ser que afirmaras ser musulmán. Pero en fin, le dijimos lo que quería oír y parece quedó conforme.

Carnicero

 

Mercado en Ngaounderé

En el mercado

Compramos víveres para los dos próximos días, en los cuales nos adentraremos en el Camerún profundo y desconocido del lejano Este, donde apenas hay infraestructuras. Cargados con latas y botellas de agua nos dirigimos a la estación, que sólo se abre para el tránsito de viajeros, por lo que nos toca esperar más de dos horas en la calle, hasta que hizo su aparición el tren que nos llevará hasta Belabo. En principio la previsión era llegar allí sobre las dos de la mañana, aunque con el retraso posiblemente será algo más tarde. Allí nos despediremos de Abdul, que aprovechará nuestra estancia en Dzanga Sangha, para visitar a su familia en Garoua, y nos encontraremos de nuevo con nuestro conductor Emmanuel, que será el encargado de llevarnos sanos y salvos hasta la frontera con República Centro Africana.

Disponemos de unas cuatro horas de sueño en el tren, que aprovechamos intensamente en previsión a la dura jornada de coche que nos espera al día siguiente.

JR.

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